El punto L masculino, cómo reconocerlo y estimularlo
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    En nuestro programa aprenderá a conocer el punto L masculino y a estumularlo convenientemente, en todas las manifestaciones sexuales donde se pueda estimular.

    El punto L masculino

  • Nuevos horizontes para la sexualidad masculina.
  • Nuevas puntas de placer, gracias al punto L.
  • Orgasmos redondos, cálidos, intensos.
  • Dominar el punto L ¡tanto en el coito como en los preliminares!
  • El punto L masculino, conocerlo, aprovecharlo, gozarlo

    Digamos de antemano que el punto L es un nombre "comercial". Contrariamente al punto G femenino, el punto L masculino no es una parte sexual concreta sino es sólo un nombre nuevo dado a la parte exterior del músculo pubococcígeo, zona especialmente erógena que puede ser estimulada tanto externamente como internamente. Estimulando el punto L también estamos estimulando indirectamente la próstata y es gracias a esta combinación de estimulaciones que la zona adquiere su identidad erógena particular.

    El punto L se encuentra entre la parte inferior de los testículos y el ano.

    El punto L puede estimularse de varias formas:

    • Mediante sexo oral.
    • Mediante la masturbación.
    • Durante el coito, es decir el sexo completo.

    De todos estos puntos los primeros dos son los más accesibles para todo el mundo y los más fáciles de realizar, mientras que el tercero requiere cierto entrenamiento de parte de ambos sexos. Nuestro programa incluye técnicas para hacer posible la estimulación del punto L masculino durante la penetración, y especialmente permitir orgasmos simultáneos también en el hombre. En efecto, el punto L tiene su propio orgasmo, que es distinto a lo que se obtiene a través de la estimulación del pene.

    Estimulación del punto L en el sexo oral

    En el sexo oral, sólo hay que chupar el pene en la punta, o sea en el orificio de la uretra de donde sale la orina y el esperma, como si eso fuera una pajita. De esta forma se obtendrá un efecto de aspiración. Para obtener este efecto es suficiente chupar rítmicamente repetiendo las chupadas en secuencias rápidas. Chupando el pene de esta forma se puede hacer llegar a un hombre al orgasmo del punto L. Se trata también de una técnica excelente para realmente excitar a un hombre. Pero no hay que chupar demasiado fuerte, porque eso puede causar irritaciones. Una pareja bastante experta puede alternar esta estimulación con la del sexo oral normal. Una vez que el hombre alcanza el orgasmo, la aspiración debería seguir también durante la eyaculación, estimulando al mismo tiempo el frenillo y el punto sensible del pene bajo el glande con la lengua.

    Estimulación del punto L mediante masturbación

    Esta es la técnica más fácil. Es suficiente masturbarse o dejarse masturbar con la añadidura de presiones de la mano y del pulgar sobre el punto L. Claro, con sólo la presión de los dedos es difícil llegar al orgasmo del punto L y no siempre todos los hombres pueden alcanzarlo sin una preparación. Pero combinando esta técnica con la masturbación usual es posible por lo menos intensificar el placer y diversificarlo. Claro las sensaciones son mejores si es la otra persona que hace las presiones. Otra variante es introducir un dedo en el ano del hombre para estimular al mismo tiempo la próstata, el pene y el punto L. Sin embargo sólo algunos de los hombres heterosexuales toleran y admiten una estimulación anal, aún siendo en compañía de una mujer.

    Estimulación del punto L mediante el coito, es decir en el sexo completo

    Para estimular el punto L durante la penetración, es suficiente que el hombre tenga un músculo pubococcígeo bien desarrollado y que éste esté preparado a través de un ejercicio específico (ambas técnicas se encuentran en el programa). La mujer también debe tener una cierta dominación de los músculos vaginales y estar en condición de moverlos de manera apropiada creando en la vagina un efecto de aspiración. Hoy en día, pocas mujeres están concientes de sus propios músculos vaginales y por lo tanto resulta difícil que el punto L se estimule normalmente durante una realación de sexo. Sin embargo nuestro programa contiene técnicas que permiten a las mujeres el saber utilizar sus músculos con provecho, no sólo para dar mayor placer, sino también para buscar mejores sensaciones eróticas. Claramente estos temas son tratados mucho más detalladamente en el sitiov www.soloporella.com, enteramente dedicado a la sexualidad femenina y a la pareja.

    La estimulación del punto L durante el sexo completo es particularmente interesante porque permite orgasmos simultáneos y cuando esa está combinada con otras técnicas, estos orgasmos pueden ser recíprocos, permitiendo una infinidad de nuevos recursos en el placer sexual.

    El orgasmo del punto L

    Hemos visto como el punto L comporta su propio orgasmo, distinto del que todo el mundo conoce. Esto explica por qué los homosexuales pueden alcanzar un orgasmo anal y también el por qué muchos hombres encuentran placer si su pareja le introduce el dedo en el ano durante el sexo. Al inicio se pensaba que el orgasmo anal homosexual fuera debido sólo al contacto entre el pene y la próstata. Pero luego se descubrió que el orgasmo del punto L no estaba completamente relacionado al orgasmo prostático y que tenía características propias, aunque si parecidas. Además, se trataba de una estimulación inusual de la próstata y fue así que los sexólogos llegaron, por comodidad, al concepto de punto L como punto erógeno aparte, digno de nombre y de definición.

    Claramente, la mujer también tiene su músculo pubococcígeo, pero su conformación anatómica es un poco distinta a la del hombre. Además, en la mujer, no existe una zona que pueda llamarse punto L ya que los fascículos musculares que caracterizan el músculo pubococcígeo no son visibles externamente como en el hombre. Por esta razón se habla del punto L sólo en contexto exclusivamente masculino. Sin embargo en la mujer está el punto G y es él que facilita en gran medida el orgasmo anal femenino, ya que ella no tiene próstata.

    Durante el sexo corriente, el placer crece poco a poco transformándose en una sensación aguda. Generalmente se llega hasta un punto de no regreso donde el orgasmo es inevitable y luego se percibe algo que dispara con varias descargas rápidas de placer espasmódico, que normalmente son entre cuatro y cinco. Normalmente un orgasmo masculino dura pocos segundos y siempre está acompañado por contracciones involuntarias de los músculos que están entre el pubis y el ano, contracciones que parecen caracterizarlo. Obtener un orgasmo relajado es más difícil y requiere mayor control corporal, pero es también más satisfactorio, en ambos sexos.

    Sin embargo, el orgasmo del punto L es distinto y hace excepción a estas reglas. Es lento, progresivo, sin disparos y sin contracciones y fluye como un respiro. Como dice la doctora Leslie Leonelli, las descargas de placer son más fuertes, menos agudas, más redondas, más calientes, más profundas. Y sobre todo más largas.

    En el programa veremos cómo orgasmo y eyaculación son dos cosas distintas aunque ocurran al mismo tiempo. El orgasmo del punto L parece confirmarlo: en efecto, empieza un poco antes la eyaculación y termina después de que la última gota de esperma ha salido del pene. Es un orgasmo que se propaga, que se difunde por todo el cuerpo.

    Claro, este orgasmo no es igual en todos los hombres y algunos son hasta incapaces de tenerlo sin una preparación previa. Por lo tanto vale la pena intentarlo y sobre todo prepararse, de esta forma tendremos todos los medios a la mano.





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